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Abr
En un pasillo del teatro Albéniz de Madrid hay un cuadro enorme de Enrique Morente con los ojos cerrados y la boca en expresión de cante. En este lugar mostró las primeras pinceladas del disco Omega en 1996, que supuso una revolución en el flamenco porque dinamitó las barreras con el rock. El artista musicó al poeta Federico García Lorca y llevó al quejío la melodía de Leonard Cohen. A pesar de su tendencia a salirse de la ortodoxia, el concierto se mantuvo en armonía ante un patio de butacas lleno de amantes del flamenco. Pero todo se revolucionó cuando,…
