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May
Vincent Fredon, francés de 41 años, conduce cada día un coche eléctrico desde Cornil, un pequeño pueblo de unos 1.500 habitantes en el centro de Francia, hasta su trabajo, a unos 30 kilómetros. No ha tenido que invertir miles de euros en comprarlo, sino que paga solo 76 euros al mes. Tanto él como su mujer, Mélanie, son dos de los 50.000 beneficiarios del programa de renting social impulsado por el Gobierno francés, que facilita estos vehículos a ciudadanos con rentas medias y bajas que se comprometen a alquilarlos durante al menos tres años por una cuota mensual que ronda…
