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En 1747, los piratas ingleses que hacían su fortuna con el saqueo de embarcaciones francesas o españolas, libraron por casualidad al sevillano Miguel Atocha del rapapolvo de su esposa, Francisca Muñoz. “Esposo y querido mío (...) Quisiera saber qual (sic) es el motivo de haberte escrito treze cartas sin estas y de ninguna a ver tenido respuesta, qusiera saber si allá no ay papel o plumas o tinta para siquiera a ver escrito una...”Más informaciónLa carta de la indignada doña Francisca iba destinada a la ciudad de Veracruz, en el Virreinato de la Nueva España. Viajaba a bordo de La…
