08
Ene
La notificación apareció en su pantalla y la abrió. Lo acababan de introducir en un grupo masivo de una aplicación de mensajería instantánea. Cuando entró, se horrorizó al ver que era un chat en el que se compartían imágenes de abusos a niños. Salió inmediatamente y lo denunció a la policía, a la que hizo llegar el enlace de acceso. La Unidad Central de Ciberdelincuencia puso el ojo en este chat y lo monitorizó durante meses, como hace con tantos otros. Así es como comenzó una cadena que ha acabado llevando a prisión a un hombre residente en la localidad…
