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Abr
Lorena abandonó su residencia familiar en 2015 y dejó todo atrás, ni siquiera le dio tiempo a hacer las maletas. Salió por la puerta “con lo puesto”, no le quedaba otra alternativa para romper con la violencia machista que la perseguía. Tiene 40 años y durante mucho tiempo fue maltratada por su expareja, el padre de dos de sus hijos, con quien mantuvo una relación de dos décadas. “A mis niños les comió la cabeza de tal manera, que no quieren verme. Me lo quitó todo”, cuenta. No podía elegir su ropa, ni sus planes y tampoco sus compañías. Él,…
