15
Abr
En 1991, cuando una coalición liderada por Estados Unidos bombardeó Irak tras la invasión de Kuwait, Sadam Husein respondió con el lanzamiento de misiles contra Israel, el más cercano y tanto entonces como hoy gran aliado de Washington en Oriente Próximo. Murió más gente por ponerse mal las máscaras antigás (que repartieron las autoridades por miedo a un ataque con armas químicas) que por los proyectiles, pero convenció al país de la necesidad de impulsar un potente sistema de defensa antimisiles que le permitió este sábado ―con la indispensable ayuda de sus aliados y la ventaja de que Irán había…
