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Abr
El Fandi y Manuel Escribano recibieron a sus toros de rodillas en la puerta de chiqueros, y allí pasaron un auténtico quinario. Ninguno de los cuatro acudió con limpieza al cite, y, por el contrario, salieron distraídos, con la mirada perdida, deslumbrados, quizá, y pusieron en serio peligro a los toreros, en unos momentos de altísima tensión y peligro. También cruzó el diámetro del ruedo Esaú Fernández cuando los clarines avisaron de la salida del sexto, y tuvo algo más de suerte, pues el toro salió al trote y permitió una limpia larga cambiada como preámbulo de una tanda de…
