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Oct
Dice Antonio Arias que siempre fue tímido, menos cuando cogía una guitarra y se ponía a tocarla. De chaval, ese “escudo”, tal y como decía Paco de Lucía de su amor por la guitarra, le ayudó a que le fuera bien con las chicas y en las pandillas de colegas y, al final, a mejorar su destreza para comunicarse con un instrumento. Es una regla no escrita, pero suele pasar que los tímidos de nacimiento terminan por ser profusos creadores. Al menos, muchas veces superan las barreras de la timidez con saltos en los que se fijan otros.Cuesta imaginar a…
