21
May
“Jarocho, un joven novillero que lleva muy pocos festejos a sus espaldas, cautivó a Las Ventas con un excelso toreo al natural, henchido de largura, gracia y belleza, al novillo sexto de la tarde, áspero, duro y exigente como todos los demás. Tras matar de una estocada atravesada, los tendidos, con la piel de gallina que produce el toreo de verdad, pidieron con fuerza inusitada las dos orejas que, por el momento, encumbran a un chaval que ya en su primero, un sobrero de poca clase, había mostrado buenas maneras y un reconocible concepto estético.Pero fue en el último, después…
