Dom. Jun 23rd, 2024

Tres personas han requerido asistencia hospitalaria en Barcelona tras sufrir alteraciones neurológicas después de consumir gominolas con hexahidrocannabinol (HHC), un derivado del cannabis que también puede ser producido artificialmente por síntesis química, según han confirmado a EL PAÍS fuentes sanitarias de la Generalitat de Cataluña.

Es la segunda vez en menos de dos meses que ocurre un incidente similar en España. En marzo, dos mujeres —madre e hija— pasaron toda una noche “vomitando” y “tiradas en el baño” tras comer una galleta cada una que, según el etiquetado, también contenían HHC. Los análisis posteriores revelaron, sin embargo, que al menos una de las afectadas tenía tetrahidrocannabinol (THC) en su organismo, otro derivado del cannabis considerado más potente. “Creía que me iba a morir; que nos íbamos a morir y no se iba a enterar nadie”, contó entonces a este diario la progenitora.

Un portavoz del Departamento de Salud de la Generalitat explica: “Los productos causantes de la alerta estaban a la venta en un establecimiento minorista de la ciudad de Barcelona. Tras las actuaciones de control realizadas y dado el riesgo grave pera la salud que supone el consumo de estos productos alimenticios, fue iniciado el expediente de alerta según los procedimientos establecidos”, afirma. El caso está judicializado y las investigaciones siguen en marcha para determinar las responsabilidades en las que puede haber incurrido la tienda.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) emitió la semana pasada una alerta europea por ese motivo a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF, en sus siglas en inglés), aunque entonces no informó de la existencia de tres intoxicados. El origen de los productos ha sido en esta ocasión Malta. En marzo, el origen de las galletas era la República Checa.

“Se está banalizando el consumo de unos productos que entrañan riesgos importantes para la salud. Muchos consumidores desconocen en realidad qué es lo que están tomando. Además, hacerlo en productos como gominolas o galletas, que se compran en una tienda, en un entorno lúdico, da una falsa sensación de seguridad. El resultado es que se consumen sustancias con un importante efecto psicoactivo sin saber las dosis reales”, lamenta Emilio Salgado, médico especialista de la Unidad de Toxicología del Servicio de Urgencias del Hospital Clínic (Barcelona).

El resultado, según este experto, son a menudo cuadros clínicos frente a los que los afectados no saben cómo reaccionar: “Estas intoxicaciones son, en primer lugar, extraordinariamente desagradables para quienes las sufren, que sienten mareos, vértigos y también alucinaciones. Pueden durar varias horas y son muy intensas. Es normal que se asusten y pueden llegar a pensar que se van a morir. En esos cuadros de intensa agitación es un riesgo lo que la persona pueda hacer, se puede poner en peligro. Además, y aunque no es frecuente, la literatura científica recoge casos de problemas cardíacos graves”.

El problema con este tipo de productos, según varios expertos, es que se ha popularizado la venta de “supuestos alimentos que en realidad son una nueva vía de administración de una droga”, afirma José Juan Rodríguez, catedrático en Seguridad Alimentaria en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Este experto recuerda que la Unión Europea no ha autorizado la venta de productos alimenticios con sustancias, como los derivados del cannabis, que deberían pasar una evaluación previa de seguridad por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para salir al mercado.

José María González, coordinador de Salud de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), añade que la “EFSA ni siquiera ha dado el paso de aprobar el cannabidiol (CDB), que no tiene efectos psicoactivos, así que parece imposible que llegue algún día a aprobar estos otros derivados del cannabis que sí los tienen”.

“Nosotros creemos que debería haber, por un lado, una mayor vigilancia del mercado de todos estos productos relacionados con el universo del cannabis, donde se mezclan cosas muy distintas. Lo que no es seguro para los consumidores es que se cuelen la puerta de atrás productos que contienen una sustancia psicoactiva cuyo uso alimentario no es legal y que, por tanto, su venta supone una ilegalidad. Y, por el otro, también es necesaria una mayor información para la población, para que pueda conocer bien qué son estos productos y los riesgos que tienen”, sostiene González.

Para la Generalitat, según la normativa, son las compañías fabricantes, distribuidoras y las que venden el producto al público las responsables de velar por el cumplimiento de la normativa: “Todos los operadores económicos de los establecimientos alimentarios que elaboran y comercializan alimentos son los responsables de garantizar su seguridad. Los establecimientos alimentarios deben estar registrados o autorizados y tienen que cumplir los requisitos establecidos por la normativa”.

La AESAN, por su parte, recuerda que son “las autoridades competentes”, en este caso autonómicas, las que “en sus actuaciones de control, cuando detectan productos que no cumplen la normativa y pueden suponer un riesgo para la salud, actúan para verificar que los productos se retiran del mercado”. Las fuentes consultadas coinciden, sin embargo, en la práctica imposibilidad de controlar todos los productos a la venta en todas las tiendas, por lo que abogan por “la responsabilidad de empresas y comercios, y la información a la población como mejor vía de evitar estos episodios”.

Las gominolas que han causado las tres intoxicaciones en Barcelona podían comprarse en un paquete de aspecto muy similar al de otros productos alimenticios. En él se indica que los caramelos tienen gusto a fresa, se ofrecen datos nutricionales como las calorías e incluso reproduce la escala Nutri-score, pensada para dar al información al consumidor información sobre la calidad dietética de los alimentos.

La empresa fabricante de las gominolas es Ypsilós, con sede en Malta y que según su página web comercializa varios productos relacionados con el cannabis como vapeadores y gominolas. EL PAÍS ha intentado, sin éxito, recabar la versión de la compañía. El teléfono proporcionado no funciona y el chat automático que ofrece la web para relacionarse con sus clientes no envía los correos electrónicos de contacto que anuncia.

La alerta del sistema RASFF fue publicada en un primer momento el pasado día 8 de mayo informando de tres casos de “intoxicación por HHC” en España, país que figura como notificador de la alerta. Malta consta como país de origen, mientras que Italia, Rumanía y Países Bajos también forman parte del expediente vigilando la evolución de alerta. Ayer mismo, Italia añadió información (no hecha pública) procedente de las autoridades regionales de Lazio, que informaban de las “acciones adoptadas”, lo que indica que también han sido identificados lotes del producto en esa zona.