Vie. May 24th, 2024

El director de cine Paolo Taviani ha fallecido este jueves en una clínica de Roma a los 92 años, después de una breve enfermedad. Con su hermano Vittorio, desaparecido hace seis años, formó el dúo de directores cinematográficos más célebre y apreciado del país transalpino. Fueron inseparables a lo largo de medio siglo de carrera y juntos firmaron una quincena de películas esenciales en el séptimo arte italiano. La crítica destacó la armonía con la que ensamblaban su visión del cine, hasta el punto de que era imposible distinguir las escenas rodadas por uno de las dirigidas por el otro. Paolo escribió y rodó su primera película en solitario cuatro años después de la muerte de su hermano, Leonora addio, sobre el legado del escritor Luigi Pirandello.

Los hermanos Taviani estuvieron en activo algo más de cincuenta años. Entre los setenta y ochenta del siglo pasado dirigieron sus películas más aclamadas, como Padre patrón y conquistaron a la crítica con su elegancia estilística y su compromiso civil. En su cine han quedado plasmados los enormes cambios culturales que se produjeron en Italia en la segunda mitad del siglo XX.

Paolo Taviani, en febrero de 2022 en el festival de Berlín.
Paolo Taviani, en febrero de 2022 en el festival de Berlín. Stephane Cardinale – Corbis (Corbis via Getty Images)

En sus largometrajes tocaron numerosos palos, abordaron la actualidad, la historia y la literatura. Trataron el asfixiante ambiente de la cárcel, el eterno desencanto de la izquierda, las durezas del mundo rural, la opresión paterna o las connivencias entre mafiosos y terratenientes, en un cine que cosechó gran reconocimiento. Fueron conocidos por formar una pareja fuertemente politizada y por ser herederos del legado cinematográfico de Roberto Rossellini, que los inspiró para dedicarse al cine con Paisà, la obra neorrealista que aborda la Italia de la Segunda Guerra Mundial.

Su mayor éxito, también internacional, llegó con Padre Padrone en 1977, con el que ganaron la Palma de Oro del festival de Cannes. Se trata de la historia de un joven pastor que se rebela contra la brutalidad de su padre rural, que no le permitía asistir a la escuela en la Cerdeña de los años 40 y pretendía que le sucediera como pastor de ovejas. En el mismo festival se llevaron el Gran Premio del Jurado por La noche de San Lorenzo en 1982, una película que narra la historia dramática de los habitantes del pueblo natal de los directores durante la ocupación nazi de Italia en un tono tragicómico, lo que hizo que la crítica empezara a usar el calificativo de “realismo mágico” para su obra.

Imagen del Oso de oro 'César debe morir’ (2012), de Paolo y Vittorio Taviani.
Imagen del Oso de oro ‘César debe morir’ (2012), de Paolo y Vittorio Taviani.

Desde los años 90 hasta 2017 los hermanos realizaron ocho películas. La última que dirigieron juntos fue Una questione privata, inspirada en la novela homónima del escritor y partisano Beppe Fenoglio. En 2017 Paolo Taviani recibió junto a su hermano el Giraldillo de Honor del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Ese año concedió una entrevista a este periódico en la que hablaba del trabajo en equipo con Vittorio. Se veían casi todas las mañanas, buscaban las historias en la prensa o en los libros, escribían los guiones y elegían los actores, todo juntos. Para dirigir se turnaban: “Cada vez dirige uno, y el equipo y los actores saben que cuando dirige uno, solo pueden hablarle a él. El otro no cuenta. Pero cuando uno rueda sabe que el otro está detrás. Suele bastar una mirada. Tenemos una relación yo diría que telepática”, recordaba el director. No le parecía tan raro trabajar en equipo: al fin y al cabo los creadores del cine también eran hermanos. Los hermanos Lumière.

De hecho, los maestros Taviani dieron sus primeros pasos en el cine cuando todavía vivían los Lumière, y lograron mantener durante más de cinco décadas su pulso para conquistar al público y a la crítica. En 2012, tras algunos altibajos, volvieron al camino de la gloria internacional con César debe morir, que Paolo firmó con 81 años y con la que se llevaron el Oso de Oro en Berlín. En la cinta cuentan la singular y dramática historia de los reclusos de la cárcel romana de Rebibbia, muchos de ellos antiguos sicarios de la mafia, mientras preparan la representación de la obra Julio César de Shakespeare. Además de en su admirado Rossellini, reconocían multitud de influencias: Picasso, Tolstói, Shakespeare… “La originalidad es una gran mentira. Cuando uno avisa que quiere ser original, es una estupidez”, decía Paolo.

Los hermanos Paolo (segundo a la izquierda) y Vittorio Taviani (segundo a la derecha), en la presentación en Cannes de 'La noche de San Lorenzo' en 1982.
Los hermanos Paolo (segundo a la izquierda) y Vittorio Taviani (segundo a la derecha), en la presentación en Cannes de ‘La noche de San Lorenzo’ en 1982.RALPH GATTI (AFP)

Paolo nació en San Miniato, Pisa, en 1931, dos años después que Vittorio. Hijos de un abogado antifascista, ambos abandonaron las clases para dedicarse íntegramente al cine. Los hermanos impulsaron una filmoteca en Pisa, donde organizaban espectáculos y proyecciones cinematográficas. En la ciudad toscana debutaron en 1954 con algunos documentales reconocidos sobre la posguerra, como San Miniato luglio ‘44, en el que cuentan la masacre cometida por los nazis en el pueblo durante la Segunda Guerra Mundial. En 1960 codirigieron con el maestro del documental Joris Ivens L’Italia non è un paese povero, producido por la televisión italiana.

Después de dirigir varios documentales, llevaron a la gran pantalla, junto a Valentino Orfini, Un uomo da bruciare en 1962, basado en la historia de un sindicalista asesinado por la mafia, Valentino Orfini. Esta película con gran trasfondo moral ganó el premio de la crítica en la Mostra de Venecia.

Paolo Taviani falleció acompañado de su esposa Lina Nerli y sus hijos Ermanno y Valentina, según informó la familia.

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.

Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por los mejores críticos en nuestro boletín semanal

RECÍBELO