Sáb. Mar 2nd, 2024

Pensó siempre que jamás lo contaría, como piensan que jamás lo contarán muchas de las víctimas de violencia sexual. Pasaron casi dos décadas hasta que ella pudo decir en voz alta, y poner sobre papel, en una denuncia, “una penetración anal, y felaciones, incontables”. Hoy tiene 38 años, tenía 13 cuando aquello comenzó, un día de verano del 1998. Acabó un día de invierno de 2001. Durante más de tres años, Mario López, el que entonces era su entrenador de baloncesto en el Colegio Allende Salazar —luego lo hizo en el Lointek Gernika, donde ella jugó y donde él lleva 25 años, y durante varias temporadas fue seleccionador nacional de sub-16, sub-18 y sub-19 femenino—, la sometió no solo a esa violencia sexual continua, sino que también la presionó, la controló, la amenazó y la atemorizó.

Él tenía 18 años más que ella: 31. Todo lo anterior es lo que consta en esa denuncia que en junio del pasado año, 21 años después, la abogada de ella interpuso en los juzgados de Gernika. Ahora, tras un proceso de instrucción ralentizado por diversos motivos, está a la espera del auto de procesamiento. Él, mientras, sigue en el club: es responsable de gestión interna y deportiva del Lointek Gernika, que, a través de su abogado, Juan Carlos Soto del Castillo, asegura “no tener constancia” oficial, por escrito, de ninguna denuncia, y que lo que Mario López ha transmitido refiere a un caso de acoso y no de agresión sexual.

López nunca ha dejado el equipo. Y, desde el primer momento, hizo lo que pudo para mantenerla a ella bajo control y esa primera agresión bajo silencio. Siempre según la denuncia, fue ese día de julio de 1998 cuando la invitó a ver un partido de baloncesto. No era la primera vez que eso ocurría, pero sí la primera que iba sola. A veces, al final de temporada, Mario López organizaba una merienda y una película en su casa con las jugadoras a las que entrenaba. Aquella tarde, mientras veían el partido, le metió una mano en el pecho.

A partir de ahí, las agresiones se convirtieron en costumbre y Mario López no encontraba inconveniente acercarse al grupo de niñas con las que ella salía, a veces no mucho después de haberlas cometido. Se repitieron y aumentaron, sobre todo en verano, con horarios más laxos y menos agenda escolar. Y aunque no todas eran en esa época, sí crecían exponencialmente durante esos meses. Él la llamaba al teléfono de casa, ella sentía que no podía hacer otra cosa que ir.

Quizás, en otra casa, alguien le hubiese preguntado dónde iba o quién llamaba. No en la suya. A esa hora, o a casi cualquier otra, su padre y su madre recorrían los bares de Gernika. Una rutina conocida por muchos en esa localidad vasca, también por el agresor. No iban a las reuniones del colegio, y, a no ser que fuera un viaje que a ellos les apeteciera, no iban a verla a los partidos ni a llevarla a los partidos ni a recogerla de los partidos. Supo desde muy pronto que era ella quien debía cuidar de sí misma. También lo sabía él.

Estudiaba mucho, sacaba buenas notas, obedecía, hacía ballet, deporte. Nadie intuyó nada: ni sus padres, ni sus profesores, ni otros entrenadores. Y si alguien atisbó que un hombre de 31, 32, 33 y hasta los 34 años la agredía de forma constante, nunca hizo nada. Ella nunca fue ya libre para hacer una vida normal de una adolescente de 13, 14, 15, 16 años.

“Atentados contra su libertad sexual […] los cuales aumentaron en intensidad, incluyendo relaciones sexuales con penetración, tales como felaciones, así como masturbaciones, así como una relación sexual consistente en penetración por vía anal. […] Todo ello en un contexto de superioridad del investigado respecto de la víctima por razón de edad y posición e incluyendo actos de violencia física”. En Gernika, menos la primera y otra, en la propia casa de la víctima, todas ocurrieron “en el domicilio del investigado”, se lee en uno de los documentos de las diligencias previas del proceso. Pero también sucedieron, según se denuncia, fuera de aquel pueblo.

Era el final de enero de 1999. El Baskonia (entonces llamado TAU Cerámica) jugaba la Copa del Rey de Baloncesto, y sin ser aún oficial, también se jugaba una minicopa de los equipos más jóvenes. Para llegar a la competición, en Valencia, salieron en un autobús nocturno. Mario López se sentó a su lado y le tocó los genitales hasta que se cansó. El autobús dormía, ella hizo como que también. Durante los cuatro días que estuvieron allí denuncia que hubo más, felaciones, en una habitación del hotel NH donde se alojaron, según los documentos de ese proceso.

Uno de los equipos femeninos del Gernika a principios de los 2000. Mario López, a la derecha.
Uno de los equipos femeninos del Gernika a principios de los 2000. Mario López, a la derecha.Archivo de la revista Alcaba

No fue solo la violencia sexual. Era la vigilancia y la presión continuas, el maltrato. Y tampoco fue solo a ella. Esa presión, la agresividad verbal, los empujones, los gritos, los lanzamientos de balones o llaves o botellas o lo que tuviese a mano, se han extendido a lo largo de los años a otras jugadoras y jugadores.

Prohibió a una de ellas llevar un culote bajo el pantalón aunque ella se lo pidió porque se rozaba los muslos; les ponía la báscula y las colocaba en fila para que se pesaran; si lo que veía en los partidos no era de su agrado, fueran ganando o perdiendo, ejercía la ley del silencio cuando pedía tiempos muertos, se colocaba enfrente de las jugadoras que eran parte del quinteto titular, sin mediar palabra y mirando fijamente a sus caras, hasta el final del tiempo muerto, cuando les ordenaba que volvieran al juego. Y esa forma de entrenar era conocida por muchos, pero también naturalizada, e impune.

Ella abandonó el club en 2003, al marcharse a la universidad. También, definitivamente, el baloncesto. Mario López se quedó. Lleva más de dos décadas siendo entrenador de ese equipo, un clásico de la Liga Femenina Endesa en la última década, que cuenta con unos 650 socios, y en las últimas temporadas ha tenido sus primeras participaciones en competiciones europeas. López llevaba once temporadas consecutivas al frente del Lointek Gernika —intercaladas con su cargo como seleccionador— cuando, de repente, lo dejó en el verano de 2022. El club alegó “problemas de salud”.

Al frente se quedó Anna Montañana, una de las jugadoras con mejor palmarés de la historia del baloncesto femenino en España, 129 veces internacional por España, exjugadora de la WNBA y la primera mujer en ser entrenadora ayudante de un equipo de la ACB, la liga profesional de baloncesto masculino. Fue apenas mes y medio después de que se interpusiera la denuncia, el 13 de junio de 2022. La víctima fue citada a declarar el día siguiente, al igual que Mario López, en el mismo lugar y sobre la misma hora. Empezó entonces un proceso dilatado por diversas razones, entre ellas las huelgas del último año en Justicia.

El 28 de junio de este año, la Red Feminista de Gernika se enteró del caso. Cuenta una de las mujeres de ese grupo, Arlette Apraiz, que “en ese momento Mario era responsable de un campus de deporte infantil” y decidieron contactar al club “para saber si disponían de la información que acabábamos de recibir” y “para solicitar que se tomaran las medidas oportunas”. Llamaron al presidente, Gerardo Candina, para concretar una reunión: “Nos dice que le pillamos en mal momento y que ya nos llamará él”.

Pero para cuando la Red Feminista supo lo que estaba ocurriendo, dentro del club ya había habido movimientos. El Lointek Gernika decidió que López volviese como entrenador tras la baja. En enero, él ya estaba haciendo llamadas para confeccionar la plantilla para la siguiente temporada, según fuentes cercanas al club. En abril, cuando llega el final de la 22/23, dos personas de la junta directiva avisan de que, si él vuelve, se marchan; lo hacen un mes después. Casi a la vez que Anna Montañana, que había sustituido a López durante ese año. Ella postea su despedida del club el 25 de abril.

Alrededor del Gernika, varias fuentes cuentan exactamente lo mismo: “Lo sabían y lo han estado tapando y lo tapan hasta que ya no les quede más remedio”. También que Mario López tiene un poder dentro de esa organización “para hacer y deshacer cuando y como quiere”, que “controla el club”, y que “el club cree que depende de él por quién es”. Ese “por quién es” tiene que ver con su palmarés: cinco oros en europeos con selecciones sub-16 y sub-18, tres platas (dos en Mundiales) y un Bronce más en un Europeo. Además de todos los ascensos del Gernika, hasta llegar donde está. Uno de los reclamos para los campus de verano infantiles de este año era, precisamente, él.

Todos los movimientos del club desde entonces han ido en ese sentido. Apraiz, de la Red Feminista, narra que durante la casi decena de llamadas y reuniones que mantuvieron durante julio y agosto tanto con el presidente, Gerardo Candina, como con la vicepresidenta, Amaia Lezamiz, el argumento era “la dificultad para encontrar un entrenador de su categoría”, “que tampoco saben si es cierto lo que ha contado la víctima” y llegaron a dar ciertos datos de la víctima incluso ante la petición de la Red Feminista de que no lo dijeran, por protección y privacidad.

La versión que desde entonces da Mario López tanto al club como a distintas personas de esa localidad, y la conversación que se extiende debido a eso, es que es un caso de “acoso” de hace 20 años, que “no es cierto”, que “no tiene ninguna importancia”, y que se ha “inventado para ensuciar su nombre”. Hay quien se pregunta si es por eso que muchos miembros de ese club no han hecho nada o si es por eso que ningún padre ni madre han ido a retirar a sus hijas de los entrenamientos. La Red Feminista pidió en repetidas ocasiones que dejara de trabajar con menores y que se le relevara de su cargo.

El 21 de agosto, Apraiz dice que dan por hecho que el club no va a hacer nada cuando ya todas las fotos y noticias en medios de comunicación hablan de la vuelta de López como entrenador: “Y no recibimos ninguna llamada, aunque se comprometieron a ello. Así que al día siguiente llamamos al presidente y quedamos para el 24 de agosto”. Ese día, Candina les dice que han hablado “con la Junta, los esponsors y con las jugadoras, y que todos están de acuerdo en mantener a Mario como entrenador y que, por tanto, es lo que van a hacer”, cuenta Apraiz.

Sin embargo, en el vestuario ni todas lo sabían, ni todas sabían lo mismo, ni todas estaban de acuerdo. La Red Feminista, al tanto de esto, contactó con una de ellas para “saber qué estaba pasando” de puertas para adentro. Dice Apraiz que cree que “asustada”, les contesta que no tiene información: “Es entonces cuando nos llama el presidente del equipo y nos dice que estamos presionando a las jugadoras”.

Según fuentes cercanas a ese vestuario, el 21 de agosto, el primer día de entrenamiento para la temporada 23/24, Candina y López reúnen a tres de ellas para contarles que saben que “circulan rumores”, que “todo es mentira”, y que en cualquier caso hay “que mantenerlo en secreto, que no lo dijeran a nadie fuera de esa habitación porque era un juicio privado”. También que, si cualquiera de ellas estuviese incómoda con la situación, Mario López dimitiría.

Hubo varias que sí manifestaron su “incomodidad”: entre ellas, Angie Bjorklund, que, al igual que otras jugadoras, sintieron que era importante que todo el equipo supiera lo que estaba pasando porque no se sentían cómodas ocultando esa información.

El 6 de septiembre, y después de que Bjorklund hubiese repetido en varias ocasiones lo mal que se sentía teniendo a López como entrenador, Candina, el presidente, informó de que dejaría de ser entrenador. Tras el entrenamiento de ese día, Mario López se despidió. Y, sin embargo, el 11 de septiembre, regresó al entrenamiento. Y volvió cada día. ¿La explicación del presidente? Según fuentes cercanas al club, que estaba allí para ayudar a su sustituto, Lucas Fernández. El Lointek Gernika había ascendido a López, y lo había nombrado director de gestión interna y deportiva, sin avisar a las jugadoras.

A mediados de octubre, el club tomó la decisión de que Mario López se quedara sabiendo el desacuerdo de Bjorklund y después de que al menos una de ellas intentara buscar una solución a lo que estaba ocurriendo. Pero no sucedió. Sin que él desapareciera jamás del todo de los entrenamientos, Bjorklund se marchó del Lointek Gernika.

La Federación Española de Baloncesto publica en su web el 14 de octubre que “el Barça CBS y la jugadora Angie Bjorklund, hasta esta temporada en el Gernika KESB, han llegado a un acuerdo para que sea jugadora azulgrana hasta final del ejercicio 2023/24″. Una semana después, Bjorklund escribe en su cuenta de Instagram: “A veces hay que dar un paso atrás, tomar aire, mirar a nuestro alrededor y ver qué estamos permitiendo al quedarnos en silencio. La gente seguía diciéndome ‘está fuera de nuestro control, no está en nuestra mano…’, pero, ¿es así? ¿Cuando es el entorno de trabajo en el que inviertes tu tiempo? Incluso cuando intentaste todo para quedarte, a veces marcharte es una declaración que puede hacer el mismo ruido. Pero sobre declaraciones… Aquí está ‘la que se me permite’: ‘No me sentía cómoda con la situación de Gernika, así que de mutuo acuerdo decidimos que lo mejor era separarnos”.

La Federación, contactada por este periódico, explica que tiene “un conocimiento parcial de estos hechos a través de una denuncia”, con fecha de 29 de octubre, contra el club, por su “falta de voluntad para remediar un entorno de trabajo inseguro del que se ha informado repetidamente”, y que, “con carácter inmediato, incoó un expediente de investigación y lo notificó a la denunciante, al denunciado (el club), a la Federación Autonómica del País Vasco, al Consejo Superior de Deportes [CSD] y a la Federación Internacional de Baloncesto [FIBA]”.

Este pasado viernes, 15 de diciembre, el Comité Asesor de la FEB se reunió para “tratar la adopción de las medidas cautelares” en relación al expediente de investigación que han abierto tras esa denuncia contra el club. En el documento tras esa reunión, telemática, se lee, que “de la denuncia se extrae que el club conoce que D. José Mario López Villalibre está incurso en un procedimiento penal abierto y relacionado con acoso/abuso a menores”, que esa información “ha sido confirmada por la Delegada de Protección [de la FEB], que “en el escrito de alegaciones recibido del club no se contradice con lo anteriormente expuesto”, y que “existe actualmente en el club un potencial riesgo sobre la integridad física, moral y libertad sexual de sus deportistas”.

Con ese contexto, comunica al club la “prohibición de la expedición de licencia” a López “en cualquiera de las competiciones organizadas por la Federación Española de Baloncesto, desde el día de la fecha y hasta que se notifique a esta Federación la resolución judicial firme”, y envía ocho requerimientos al club, entre ellos, que “con periodicidad mensual” les remitan “el certificado de ausencia de antecedentes penales de tipo sexual” de López, o que informe “en cuanto tenga conocimiento del resultado del procedimiento penal seguido contra” él.

Además, hace una “recomendación” a la Federación Vasca de Baloncesto: “…que adopte equivalentes medidas cautelares en el ámbito de su competencia para garantizar un entorno deportivo seguro y, en su caso, se notifique por escrito a la FEB la adopción de las mismas”. Ese documento se envía el mismo viernes por la noche a la persona que denunció, al club, a la Federación Vasca, a la FIBA y al CSD.

Este sábado por la mañana, el Lointek Gernika ya había hecho acuse de recibo de ese documento y, asegura el abogado del club, Juan Carlos Soto del Castillo, que ese documento “es la primera actuación que tenemos de una administración”, y que ya habían enviado a la Federación la documentación que se les solicitaba y que los requerimientos “se aplican con carácter inmediato”. Según el letrado, el club se “ha puesto a disposición inmediata” de la FEB.

Si conoce algún caso de abusos en el deporte español que no haya visto la luz, puede escribir a: abusos@elpais.es

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista —de la física a la psicológica o. la sexual—, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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