Dom. May 19th, 2024

Las autoridades locales de Bruselas han tratado de evitar este martes la celebración de una conferencia ultraderechista que tenía anunciada la participación del primer ministro húngaro, Viktor Orbán; el ahora opositor polaco y jefe de Gobierno hasta el pasado diciembre, Mateusz Morawiecki, y uno de los artífices del Brexit, Nigel Farage. Una decisión que los organizadores denunciaron como políticamente motivada y que el primer ministro belga, Alexander De Croo, ha condenado, calificándola de “inaceptable” en una democracia.

Por orden municipal, la policía acudió al mediodía al lugar donde se celebraba el acto desde la mañana con una orden de clausura para evitar desórdenes públicos y llamó a los participantes a desalojar el espacio de eventos. Ante la negativa de los organizadores a acatar las órdenes y para evitar disturbios, los agentes aceptaron que la conferencia continuara, aunque establecieron un cerco al recinto impidiendo durante horas la entrada de nuevos participantes, entre ellos el excandidato presidencial ultra francés Éric Zemmour, uno de los oradores de la tarde.

“Lo que ha pasado hoy es inaceptable”, ha declarado De Croo en un mensaje en las redes sociales. “La autonomía municipal es un pilar de nuestra democracia, pero nunca puede prevalecer sobre la Constitución belga, que garantiza la libertad de expresión y el derecho de reunión pacífica desde 1830. Prohibir reuniones políticas es inconstitucional. Punto”, ha zanjado el político liberal, que este mismo miércoles coincidirá con Orbán en la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará hasta el jueves en Bruselas. De Croo, actualmente al frente de un gobierno de coalición, aspira a la reelección en las elecciones belgas que se celebrarán al mismo tiempo que las europeas en junio, y en las que el partido ultra Vlaams Belang (VB), presente en la conferencia, se proyecta como el más votado en la región flamenca del país.

También el primer ministro británico, Rishi Sunak, considera “extremadamente inquietante” la decisión de vetar la conferencia, según un portavoz de Downing Street, que ha indicado que para el jefe de Gobierno, “la libertad de expresión y el intercambio de ideas es vital, incluso cuando no estás de acuerdo”, según lo citan medios británicos.

“Emití una orden para prohibir el evento de la conferencia Conservadurismo Nacional para garantizar la seguridad pública”, había anunciado en X (antiguo Twitter) Emir Kir, alcalde de izquierdas del distrito de Saint-Josse, uno de los que integran la ciudad de Bruselas. En su mensaje, Kir dejó clara la intencionalidad política: “En Etterbeek, Bruselas y Saint-Josse, la extrema derecha no es bienvenida”, escribió. Si enumeraba tres distritos —uno de ellos se llama como la ciudad— es porque ya antes dos ayuntamientos habían vetado la celebración de la conferencia. De hecho, no fue hasta poco después de las 8.00 de este mismo martes cuando llegó por correo electrónico a los periodistas acreditados la dirección del nuevo lugar de la conferencia.

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Alrededor del mediodía, la policía, que había estado vigilando las afueras del hotel donde continuaba la convención —con el británico Nigel Farage en el escenario en esos momentos—, intentó hacer entrega de la orden de cierre y evacuación del recinto. Finalmente, decidió retirarse y limitarse a bloquear la entrada, permitiendo salir a quien quisiera abandonar el hotel, como el propio Farage o, poco antes, al eurodiputado de Vox Hermann Tertsch. Eso sí, sin posibilidad de volver a entrar.

“Los nuevos fascistas son los antifascistas”, denunció el diputado croata Stephen Bartulica. Quienes quieren impedir el acto “enmascaran su cobardía en tolerancia”, afirmó durante uno de los paneles que continuaron mientras la policía sellaba las puertas. Uno de los portavoces de la conferencia rechazó los argumentos del alcalde asegurando que el encuentro es “pacífico” y señaló que la orden aludía a “cuestiones de si hay homófobos o racistas entre la audiencia o en el estrado, suena como cultura de la cancelación, que el alcalde ha tomado una decisión política”.

“Cuando tienes una opinión disidente, a la derecha, conservadora, identitaria, nacionalista, eres tratado así en un país y, desde luego, en una ciudad donde los musulmanes son ya mayoría”, denunció a este diario el político del Vlaams Belang Filip Dewinter, recientemente señalado por su presunta implicación en un caso de espionaje chino. Según el vicepresidente del Parlamento flamenco, que niega haber recibido dinero de un espía chino expulsado en 2018 de Bélgica, el alcalde que ha ordenado el cierre del evento es un político “islamista, de extrema izquierda” que quiere “intimidar” a los participantes.

También ha participado en el acto uno de los eurodiputados españoles de Vox. “Ahí estamos viendo la catadura de la mafia de la UE, que cuando ven que se les acaba el chiringuito, nos montan esta operación policial que podría ser en China, en Venezuela o en la España de Sánchez”, ha criticado Hermann Tertsch, quien en los últimos meses de 2023 participó en diversas movilizaciones (manifestaciones, concentraciones y marchas) en Madrid contra la ley de amnistía a los encausados del procés.

La conferencia National Conservatism, en principio, se celebra este martes y miércoles. La organiza la fundación Edmund Burke con la colaboración de otras instituciones ultraconservadoras como la universidad privada húngara Mathias Corvinus Collegium. En el programa están anunciados diversos líderes ultras o políticos conservadores. Solo uno de ellos está ahora en el poder, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, orador estrella de la segunda jornada de conferencias este miércoles, cuya continuación no está aún confirmada. En un mensaje en X, Orbán también aprovechó la prohibición municipal para cargar contra toda fuerza progresista. “La última vez que quisieron silenciarme con la policía fue cuando los comunistas los enviaron contra mí, en 1988. ¡No nos rendimos entonces y no lo haremos ahora!”, ha tuiteado el húngaro.

Entre los invitados a la conferencia figuran también el ahora opositor polaco Mateusz Morawiecki o la exministra de Interior británica Suella Braverman, representante ahora del ala más radical de los tories.

Quien no tiene previsto acudir es la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que ha preferido reunirse en Roma con el líder de Vox, Santiago Abascal. Aunque hay representantes de su partido, Hermanos de Italia, en la conferencia, ella ha eludido participar. Su presencia en un acto de este tipo podría ir contra su pretensión de dar una imagen de líder pragmática y hegemónica en la derecha italiana.

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