Mié. Feb 21st, 2024

Agentes de la Guardia Civil tuvieron que contener a un grupo de personas concentradas frente al Juzgado número 4 de Sueca (Valencia) cuando pasó a disposición judicial el hombre detenido por matar a su hijo el 3 de abril de 2022.
Agentes de la Guardia Civil tuvieron que contener a un grupo de personas concentradas frente al Juzgado número 4 de Sueca (Valencia) cuando pasó a disposición judicial el hombre detenido por matar a su hijo el 3 de abril de 2022.Jorge Gil (Europa Press)

La lectura del relato de los hechos puede resultar insoportable. José Antonio A. C. acuchilló a su hijo Jordi, de 11 años, y mientras lo hacía le permitió coger la llamada al móvil de la madre para que ésta escuchara que lo estaba matando, según recoge el escrito de acusación de la fiscalía. El hombre, que tenía una orden de alejamiento de la mujer por maltrato, asestó 27 cuchilladas al niño el 3 de abril de 2022 en la casa paterna del municipio valenciano de Sueca con el propósito de “causar el mayor daño posible” a la madre. “Jordi solo pudo decir con un grito desgarrador ‘mamáááááá” antes de que el teléfono se apagara, prosigue el ministerio público en sus conclusiones a partir de la investigación de la Guardia Civil, de las declaraciones de los principales testigos y del análisis de los móviles. El juicio, con jurado popular, está previsto que comience este lunes y concluya el próximo viernes en la Audiencia de Valencia.

La fiscalía pide para el acusado, de 49 años, prisión permanente revisable por el delito de asesinato, entre otras penas, en su calificación provisional. Se trata de un caso extremo de violencia vicaria, aquella que persigue infligir el mayor perjuicio a la mujer a través de sus seres más queridos. José Antonio quiso vengarse de su esposa por haberlo abandonado, matando al niño, lo que ella “más quería”, agrega el escrito. El acusado está ingresado en prisión provisional sin fianza, tras ser detenido por la Guardia Civil en su domicilio al poco de que sucedieran los hechos.

La madre llevó a Jordi desde Cullera, donde residían, a la casa de su exmarido en Sueca para que el niño celebrase su cumpleaños, que había tenido lugar dos días antes, como el padre había pedido. En septiembre de 2021, la pareja había ratificado el divorcio de mutuo acuerdo y la custodia compartida del único hijo, si bien las visitas a la casa paterna no eran constantes. El juzgado de familia que tramitó el divorcio desconocía una condena de alejamiento por malos tratos dictada el mes anterior por el juzgado de violencia machista, también ubicado en Sueca, que fijó la custodia a la madre. Esta descoordinación entre los juzgados ha sido objeto de duras críticas en un caso que ha conmovido a la sociedad valenciana.

“Una vez los dos solos en el domicilio del acusado y sin saber exactamente el motivo de una discusión previa entre ellos, el acusado cogió dos cuchillos de la cocina y le dijo a su hijo, ‘voy a por ti Jordi’, Jordi gritando le dijo ‘papá, papá no se lo diré a mamá’, el niño de inmediato escribió un mensaje a su madre a las 14.04 h diciéndole “¿puedes veir a buscarme?”, continúa la fiscalía en su relato de los hechos, que recoge en valenciano los diálogos.

“Pero el acusado, animado por el propósito de causar la muerte de su hijo, comenzó a acuchillarle, no sin antes dejarle coger el teléfono por la llamada de su madre, que presintió que algo le pasaba a su hijo tras ver el mensaje, y con la intención de causarle el mayor daño posible, ya que sabía que ella no iba a volver a su lado, y que lo que más quería era a su hijo, mientras estaba acuchillando al menor, dejó que éste cogiera el teléfono a su madre y le pidiera auxilio, y así a las 14.14 h. Jordi, solo pudo decir con un grito desgarrador “mamáááááá”. De inmediato el teléfono se apagó”.

Al poco de casarse la pareja en 2004, el hombre empezó a someter a la mujer a una situación de constante control, aislamiento y menosprecio. El escrito de la fiscalía describe los precedentes y los actos de violencia y amenazas perpetrados por el acusado que se recrudecieron cuando ella le comunicó en febrero de 2021 “que quería divorciarse de él, y buscó como pretexto, el haberse enamorado de otro hombre”. “Estaban terminando de comer, el acusado con el ánimo de causar un menoscabo físico a ésta, se levantó de la mesa, la cogió fuertemente del cuello y le dijo que antes le saldrían canas que se iría con él. [Ella] no acudió a centro médico alguno, pero se puso un pañuelo en el cuello para esconder la marca que le produjo”, continúa el relato de los hechos por los que posteriormente fue condenado a una orden de alejamiento. Unos días después, la mujer reiteró su propósito y el hombre “la tiró en la cama y le puso el cuchillo en el cuello”. Fue entonces cuando la mujer se marchó con su hijo a la casa de sus padres en Sueca, donde el acusado no dejó de acosarla. Al final, lo denunció por malos tratos.

“Con absoluto desprecio al mandato judicial, la llamaba asiduamente incluso a horas intempestivas, (de madrugada), le manifestaba que volviera a casa ya que eran una familia, preguntaba qué hacía, con quien estaba…, pero [ella] no cedió”, prosigue el escrito de acusación, adelantado por el Levante EMV y al que ha tenido acceso EL PAÍS. Cuando el acusado comprendió que la mujer no iba a regresar con él, comenzó insistentemente a pedir ver al niño. La mujer accedió y lo llevaba “siempre acompañada por su madre o por su padre, a la puerta del domicilio del acusado para que pasara unas horas con él”.

Como consecuencia del asesinato de Jordi, la madre sufre diversos trastornos y precisa tratamiento psicológico, psiquiátrico y farmacológico. En su escrito de conclusiones, la fiscalía acusa al detenido de los delitos de asesinato, lesiones psíquicas, amenazas, quebrantamiento de condena y maltrato. Y pide que el detenido indemnice con 300.000 euros a la mujer en concepto de responsabilidad civil por los daños morales causados por la muerte de su hijo, y con 60.000 euros a cada uno de los abuelos maternos por el mismo motivo. Medio año después del asesinato, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) acordó una serie de medidas para que fluya la información entre los distintos juzgados y evitar la descoordinación entre los mismos, como sucedió en el caso del maltratador y presunto asesino que será juzgado a partir de este lunes por un jurado popular.

En lo que va de año, 55 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas, 1.237 desde que existe registro oficial, en 2003. Además, dos menores han sido asesinados en 2023 por sus padres, y son ya 50 desde que se inició esta estadística, en 2013.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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