Vie. May 24th, 2024

La historia familiar de Amalia Barrajón López ya es global: la fotografía que la mujer envió puede verse desde todo el mundo. En la imagen aparecen su abuelo, Vicente López Nieto, junto a un compañero en la batalla del Ebro (entre julio y noviembre de 1938). Nacido en Extremadura, López Nieto fue herido dos veces en combate. Tras contraer nupcias, se instaló en Madrid. Sus vivencias personales están colgadas en los pasillos digitales del Museo Virtual de la Guerra Civil Española, el único centro dedicado en exclusiva a la contienda, nacido en Canadá e inaugurado en septiembre de 2022.

El proyecto, que supera ya 74.000 visitantes de 130 países (unos 44.000 de España), acaba de anunciar el comienzo de su segunda fase: abre cuatro nuevas galerías, aumenta su oferta lingüística y, precisamente, invita al público a compartir objetos y vivencias personales sobre el episodio histórico español más importante del siglo XX. Mientras, en suelo español todavía está pendiente la apertura del Museo de la Guerra Civil de Teruel, financiado por el Gobierno autonómico de Aragón, cuyas obras han sufrido retrasos y está previsto que concluyan en septiembre.

Los impulsores, Adrian Shubert, catedrático de Historia en la York University de Toronto, y Antonio Cazorla Sánchez, profesor de la misma área en la Trent University (también en Canadá), subrayan el interés creciente por parte del público, así como la importancia de las nuevas salas para una mejor comprensión y preservación de este periodo histórico. La plataforma se encuentra ya disponible en francés, además de las versiones ya existentes en inglés y español.

Para los artífices del museo, el elemento más importante de esta segunda fase es la Galería Abierta. Se trata de una sala integrada por fotografías, cartas, documentos y demás objetos aportados por el público. Como Antoine Nieto Sandoval, nacido en Madrid e hijo de republicanos españoles, quien ha vivido casi toda su vida en Francia como consecuencia del exilio de sus padres. El hombre comparte una carta en esta galería, con membrete y sello de la Aviación Militar, escrita y firmada por su padre en septiembre de 1938 en el aeródromo de Los Monjos, cerca de Villafranca del Penedès. En la misiva se extiende un agradecimiento por la entrega de un banderín confeccionado por la Asociación de la Mujer Joven de Igualada. La madre de Nieto Sandoval, que pertenecía a la agrupación, conoció a su futuro esposo en dicha población catalana; se volvieron a ver más adelante en Francia. “La carta representa algo así como el origen de nuestra familia”, escribe Nieto Sandoval.

Historia intrafamiliar

“Es un espacio muy importante, ya que nos va a permitir contar la historia íntima e intrafamiliar de la Guerra Civil, es decir, su lado más humano, diverso y matizado”, explica Cazorla Sánchez. Por su parte, Shubert explica cómo participar: “Pedimos una foto del objeto con un texto de no más de 400 palabras donde se describa, se cuente cómo fue obtenido y se explique qué significado o importancia tiene para el remitente”. Los interesados pueden contactar al museo a través del correo electrónico vscw@yorku.ca.

Además, dos nuevas galerías se centran en Cataluña y el País Vasco: hechos, protagonistas, el impacto y legado en esas regiones. La primera está disponible también en catalán y la segunda en euskera. “La creación de estos espacios obedece a dos importantes razones: afirmar la diversidad de España y el hecho de que ambas comunidades tuvieron dinámicas muy particulares durante la guerra”, comenta Antonio Cazorla Sánchez. Asimismo, el museo firmó un acuerdo con el Memorial Democràtic de Cataluña para tener acceso a una base de datos de 486 entrevistas.

Una mujer mira el Museo Virtual de la Guerra Civil Española.
Una mujer mira el Museo Virtual de la Guerra Civil Española. Álvaro García

Otra galería de nuevo cuño es la denominada Global; un espacio que muestra cómo la Guerra Civil Española fue percibida en distintos puntos del orbe. Esta sala presenta hasta el momento una decena de países, pero otros 20 se sumarán próximamente. Un ejemplo es Canadá: en esta sección es posible aprender múltiples detalles, tales como el papel los brigadistas internacionales de origen canadiense, los apoyos hacia las tropas franquistas por parte de algunos sectores del país y la política de no intervención establecida desde Ottawa. Una política que, como muestra un documento en la galería, no impidió que la Real Policía Montada de Canadá llevara a cabo labores de monitoreo y vigilancia sobre individuos, grupos y organizaciones que pudiesen ayudar al bando republicano.

Respecto a los próximos pasos, Shubert comenta: “El museo es un proyecto en construcción continua, integrado por un equipo de colaboradores cada vez más numeroso. Tenemos otras galerías planificadas. Una, que va a aparecer pronto, sobre los orígenes de la guerra; otra, un poco más adelante, sobre sus consecuencias. También abriremos una sala enfocada en la guerra en Galicia que tendrá una versión en gallego. A su vez, habrá una sección dedicada a recursos didácticos”.

El Museo Virtual de la Guerra Civil Española ha recibido contribuciones de la York University y la Trent University, al igual que del Consejo de Investigación en Ciencias Sociales y Humanas de Canadá, del Gobierno de España, de la embajada española en Ottawa y del Modern Records Centre. Asimismo, la Generalitat de Cataluña cubrirá la traducción de algunos de los contenidos al catalán.

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