Sáb. Mar 2nd, 2024

El Gobierno tiene la intención de modificar el plan de temperaturas extremas para que se pueda activar en cualquier momento ante un episodio de calor o frío que implique un riesgo para la salud de la población. El avance de la crisis climática, que hace que constantemente se estén batiendo las marcas de temperaturas, está detrás de esta decisión, que avanzan a EL PAÍS fuentes del Ministerio de Sanidad y que será una de las misiones que tendrá que cumplir el Observatorio de Salud y Cambio Climático, que este departamento tiene intención de impulsar durante esta legislatura.

“No hay mejor ejemplo de la necesidad de este observatorio que las temperaturas que estamos viviendo ahora en enero”, añadió este viernes la ministra Mónica García en una comparecencia en el Congreso de los Diputados para explicar las líneas de actuación que se ha marcado su departamento para esta legislatura. “No es buen tiempo, son malas noticias”, remachó tras incidir en que se trabajará de la mano de Transición Ecológica para que este observatorio tenga un “papel prominente”.

Entre los trabajos que se han establecido para este ente está la creación de un grupo de trabajo de temperaturas extremas, explican fuentes de Sanidad. La previsión es que se cree en la próxima reunión del observatorio, que se celebrará a mediados de febrero y en la que se sentarán los representantes de varias instituciones y ministerios. Entre otros asuntos, la reunión abordará esa elaboración del nuevo plan de temperaturas extremas que, a diferencia de lo que ocurre ahora, se pueda activar en cualquier momento ante un episodio de calor (o también de frío) que pueda suponer un riesgo para la salud. “El cambio climático no es solo una crisis medioambiental, es también una crisis de salud pública”, ha incidido la ministra.

Cada verano desde hace dos décadas, el Ministerio de Sanidad activa el plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud, que busca tener informada a la población en general sobre el impacto del calor y a los profesionales sanitarios y de los diferentes servicios sociales. Hasta ahora se activaba en junio, pero el pasado año ya se tuvo que adelantar al 16 de mayo. Además, se abrió la puerta a que se pueda adelantar en el futuro incluso al 1 de mayo y a que su cierre se retrase hasta el 15 de octubre. Pero, con un planeta que cabalga de récord en récord de temperatura, incluso ese margen puede resultar insuficiente. El pasado año, por ejemplo, ya se vivió un episodio de altísimas temperaturas en el mes de abril. Y en este enero se están rompiendo los récords de temperaturas de nuevo en España.

“La activación del plan no debería depender del calendario como ahora, sino del termómetro”, sostiene Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III especializado en los efectos de la crisis climática y la contaminación sobre la salud. El nuevo equipo del ministerio ya ha contactado con Díaz y con Cristina Linares, compañera en la misma institución, para poner en marcha ese grupo de temperaturas extremas del observatorio, del que forman parte.

El pasado año, por primera vez, también se puso en marcha un plan similar al del calor para las bajas temperaturas, que también causan estragos entre los grupos de población más vulnerables. La idea, explican en el Ministerio de Sanidad, es que exista un único plan de temperaturas extremas tanto para el calor como para el frío que se pueda activar en cualquier momento del año. “Se necesita un sistema de vigilancia durante todo el año”, remarca Linares.

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La primera vez que en España se utilizó un plan de este tipo fue en 2004. Se hizo tras el mortífero verano de 2003, cuando se registraron unas altísimas temperaturas que se cobraron miles de fallecimientos en Europa. “Desde que existen estos planes se ha reducido la mortalidad asociada al calor”, explica Díaz sobre la utilidad de este instrumento que intenta mantener informada a la población a través de diferentes canales en colaboración con las comunidades autónomas.

Alertas sanitarias

Esos planes también sirven para fijar las alertas que se lanzan por calor ante el riesgo para la salud. En estos momentos, existen unos umbrales por provincias en los que se señala la temperatura máxima diaria a partir de la que aumenta la mortalidad de forma estadísticamente significativa. Los umbrales por calor se actualizaron el pasado año y se elaboran teniendo en cuenta fundamentalmente dos parámetros: las series temporales de mortalidad diaria y las de temperatura diaria máxima también por provincia de los meses de julio, agosto y septiembre.

Paralelamente, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) dispone de su propio sistema de avisos por calor, que se basa solo en las medias de temperaturas y no tiene en cuenta las afecciones a la salud. El problema es que en solo en un tercio de los casos los umbrales de activación de uno y otro sistema coinciden, explica Díaz. Por eso, otra de las misiones del observatorio será precisamente unificar la información sobre los avisos sanitarios y meteorológicos. Fuentes de Sanidad sostienen que en los próximos meses podría estar lista ya esa unificación, que persigue poder comunicar mejor a la ciudadanía los riesgos para la salud que implican los episodios de calor extremo.

La ministra de Santidad, Mónica García, este viernes en el Congreso.
La ministra de Santidad, Mónica García, este viernes en el Congreso.FERNANDO ALVARADO (EFE)

“Estamos trabajando para informar y prevenir mejor a la población, mejorar nuestra capacidad para rastrear y responder a las enfermedades relacionadas con el clima, como las olas de calor”, ha afirmado este viernes la ministra en el Congreso. Porque, ha recordado, se deben “fortalecer” los “sistemas de salud para ser más resilientes frente a eventos climáticos extremos”. Además de trabajar en las alertas por temperaturas extraordinarias, el observatorio también abordará la reforma del Sistema de Vigilancia de Mortalidad Diaria, conocido como MoMo, que ayuda a conocer el exceso de fallecimientos.

Esta herramienta nació en 2004 también de la mano del primer plan preventivo ante las altas temperaturas, aunque luego el MoMo se ha empleado para el seguimiento de otras crisis, como la pandemia del coronavirus. Sin embargo, Sanidad considera que este sistema debe ser revisado y actualizado al considerar que en estos momentos se podrían estar subestimando los fallecimientos relacionados con el calor.

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