Vie. May 24th, 2024

Un mantra recurrente repite que cine y televisión se parecen cada vez más. Lo dicen la inclusión de series en los festivales del séptimo arte, los proyectos para la pequeña pantalla de cineastas de renombre o las galas de premios compartidas. Los números, sin embargo, cuentan una historia algo distinta. Un estudio publicado hace unos días por el Observatorio Audiovisual Europeo confirma que el boom de las plataformas ha aumentado la producción audiovisual, pero deja en entredicho el presunto mestizaje entre ambos sectores y arroja otra certeza: lo que no ha cambiado es la precariedad de directores y guionistas.

Más trabajo, pero para más gente. El informe analiza la situación de unos 32.000 profesionales de estas dos categorías en Europa, entre 2015 y 2022. Y muestra un crecimiento constante de los proyectos, sobre todo gracias al tirón de la televisión, hasta el récord de 2019: ese año hubo unos 8.000 encargos de guion y unos 5.000 de dirección. La crisis de la covid-19 redujo la producción, igual que prácticamente todas las demás actividades, pero 2022 marcó la vuelta hacia cierta normalidad. La cuestión es que, a la vez que aumentan las oportunidades de trabajo, también lo hace la competencia, al mismo ritmo o mayor: en 2015 hubo 1,17 proyectos de media para cada uno de los 5.639 guionistas en activo y 1,15 para los 3.490 directores; en 2022 habían subido todas las cifras pero la ratio se mantenía idéntica en el guion e incluso bajaba a 1,14 detrás de la cámara. Casi dos tercios de los encargos de escritura, eso sí, ya proceden de la pantalla pequeña.

Son lo mismo, o no. Los números muestran que entre pantalla grande y pequeña sigue existiendo una separación laboral más neta de lo que apuntan algunas teorías. De entre los directores y guionistas en activo en los ocho años considerados, solo uno de cada 10 ha trabajado tanto en televisión como en cine. La mitad se dedicó al séptimo arte para salas, y el otro 36% solo a series o filmes para alguna plataforma o emisora. Aunque el estudio detecta que el 59% de los directores que trabajaron para televisión entre 2015 y 2022 tenía en su currículo anterior al menos una película para cines. Los que pasan de la pantalla grande a la pequeña además tienden a quedarse, debido a las mayores oportunidades y a proyectos a veces más duraderos, como varios episodios de una temporada.

Un oficio casi insostenible. A todos los profesionales analizados se les define como cineastas o guionistas. Pero, en realidad, apenas pudieron dedicarse a lo suyo en los ocho años analizados: los directores y escritores para el séptimo arte tan solo trabajaron, de media, en 1,4 películas. Lo que encaja con otro estudio anterior del Observatorio Audiovisual Europeo: el 41,3% de los cineastas europeos apenas filmó un largometraje entre 2003 y 2017. “Muchos dan clases, realizan vídeos musicales… La mayoría, en realidad, malvive. Y a menudo quien aguanta tiene un soporte económico familiar detrás que le permite resistir”, explicaba entonces Cristina Andreu, presidenta de Cima (la asociación de las cineastas españolas). Algo más de trabajo, eso sí, hay en la televisión: 1,7 filmes o series por cada guionista; 2,2 películas o series por cada director. La reciente Asamblea General de FERA (Federación de directores europeos para la pantalla), celebrada en el marco del festival de Málaga, expresó en un comunicado “gran preocupación por la precariedad laboral” como una de sus principales conclusiones.

Daniela Santiago en una imagen de la serie 'Veneno', de Javier Ambrossi y Javier Calvo.
Daniela Santiago en una imagen de la serie ‘Veneno’, de Javier Ambrossi y Javier Calvo.

La invasión de los nuevos. Hace tiempo que casi todos los ámbitos culturales debaten sobre la sobreproducción. ¿Hay público para tanta novela, cómic, videojuego, disco o espectáculo? Los números parecen decir claramente que no. Pero, a la vez, ¿por qué alguien con ganas de volcarse en su proyecto artístico personal debería renunciar? ¿Qué cultura debería salir adelante y de cuál podríamos prescindir? Cine y televisión no suponen ninguna excepción: Europa filmó 2.421 películas solo en 2019, en otra cifra del observatorio. Pero el último estudio añade una cifra novedosa a la sensación de avalancha: el 40% de los filmes producidos cada año en el continente son óperas primas. Una buena noticia en términos de ocasiones para los debutantes. Pero tanto recambio probablemente contribuya a que casi nadie logre estabilizarse y darle continuidad a su carrera. La discusión, pues, puede continuar.

Una imagen de 'Libertad', primer largometraje de Clara Roquet, estrenado en 2021.
Una imagen de ‘Libertad’, primer largometraje de Clara Roquet, estrenado en 2021.

Los autores, en sala. En la última gala de los premios Goya se escucharon muchas reivindicaciones sobre la pantalla grande como formato ideal y necesario para el cine. A lo que algún responsable de plataformas contestó en la red social X que dejaran al público libre de ver filmes donde y como quisiera. El estudio del observatorio concluye que el estreno en salas va asociado a un cine más “de autor”: la mitad de las películas con distribución en cines está escrita por el propio director. En los proyectos para televisión, en cambio, el 91% de los guiones no está filmado por la persona que lo escribió.

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