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Feb
La desertificación avanza implacable en España. Lenta y silenciosa, pero implacable. Esta degradación provocada por el hombre pega bocados al paisaje, con suelos cada vez más pobres y erosionados, y funciona como un tifón a cámara lenta que deteriora y mata la base de los cultivos y montes. A este fenómeno creciente hay que añadir la aridificación del territorio, generada por el clima. Dos víctimas en el sureste de la Península sobresalen del resto: Almería y Murcia. Si la primera ha sumado en la última década 3.025 kilómetros cuadrados como tierras áridas, un tercio de su superficie total, 8.774; la…
