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No sabían lo que tenían. Los cuidadores de un museo familiar de Verona (Italia) creían que el extraño objeto era falso. Pero una historiadora de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), Federica Gigante, supo lo que era nada más verlo en una imagen subida a Internet. En cuanto pudo, se fue hasta allí y una vez lo tuvo enfrente supo que estaba ante una joya de la tecnología medieval, un ordenador del siglo XI. Se trata de unos de los astrolabios más antiguos conservados. Lo debieron hacer manos andalusíes, probablemente en Toledo, pero pasó por las de árabes, judíos y…
