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Dic
Hay ciudades tan literarias que, aunque no las visitemos, las conocemos como un territorio propio, íntimo y familiar, porque la literatura y el cine han hecho tanto por ellos que ninguna agencia de viajes podrá jamás superar la oferta de evocación. Una de ellas es Nápoles, ciudad intensa, ruidosa, tan cultivada como erosionada por el desgaste de una historia registrada no solamente en sus piedras, en sus monumentos y sus foros, sino en páginas bellísimas como las que Erri de Luca acaba de publicar bajo el título Napátrida. Volver a Nápoles (Periférica).De Nápoles sabíamos de sobra gracias a Elena Ferrante,…
