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Abr
“Llevábamos a mi hijo de año y medio a una escuela infantil privada, donde le daban de comer sanjacobos, cocido completo y yogur azucarado, y nunca comía fruta”, se queja Aitor Hernández. “Este curso ha entrado en La Melonera, una escuela infantil municipal de Madrid, y la diferencia es abismal: come fruta y verdura de temporada y muchas más legumbres”, añade. En un aula cercana, su hijo y sus compañeros se terminan un plato de crema de guisantes recién preparado. Frente a la ola que impulsa la desaparición de las cocinas en la mayoría de los centros educativos y su…
