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Abr
Es hora punta en la calle Rivoli, una de las principales arterias de la capital francesa. Las bicicletas pasan una tras otra, veloces, tocando el timbre cuando un peatón cruza sin mirar. Hace cinco años, eran los coches los que monopolizaban este eje de tres kilómetros que transcurre frente al Ayuntamiento de París y el Museo del Louvre. Ya no. Las dos ruedas se han impuesto, favorecidas por un cambio de paradigma en la movilidad urbana. La revolución ciclista, impulsada por las autoridades locales, empieza a dar sus frutos: según un reciente estudio del Instituto Paris Région —público—, la bici…
