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El canciller alemán, Olaf Scholz, fue muy contundente cuando tomó la palabra el tercer día de la COP28 en Dubái. “Todavía es posible reducir las emisiones en esta década hasta cumplir con el objetivo de 1,5 grados. Debemos darnos prisa”, dijo a los delegados, a los que pidió que se comprometieran a escala mundial a poner fin al uso del carbón y el gas y a triplicar la capacidad de la energía renovable para 2030. Solo un par de días después, ese impulso se vio socavado cuando su ministro de Economía y Clima, Robert Habeck, el político verde con más…
