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Ene
La antigua Gallaecia tenía por límite oriental el Letes o río del Olvido, ahora Limia, que las legiones romanas tardaron en cruzar por temor a perder la memoria. El límite occidental también era mítico. El Fins Terrae, el fin de la Tierra. El puerto de embarque hacia el inframundo del Hades o hacia el Más Allá. Con semejantes marcas, comentaba Álvaro Cunqueiro, algunas cosas extraordinarias tenían que ocurrir de vez en cuando. Es tradición, por ejemplo, que las santas y santos más populares llegasen en barcas de piedra. Como fue también el caso de Santiago Apóstol, aquel pescador de Palestina…
