15
Ene
Las protestas climáticas no dejan de aumentar en Europa, espoleadas por el aumento de temperatura del planeta, y se vuelven cada vez más disruptivas: cortes en carreteras y puentes, ocupación de aeropuertos, boicoteo de grandes eventos... Las protagonizan nuevas organizaciones alejadas del ecologismo clásico, que usan la desobediencia civil pacífica para exigir frenar ya la emergencia climática y que ejecutan algunas acciones polémicas como, por ejemplo, ataques a obras de arte o monumentos. Como respuesta, ha aumentado la presión de las autoridades contra este tipo de activismo: en España, la policía ha detenido en las últimas semanas a 22 miembros…
