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Ene
El complejo aterrizaje de Japón ayer en la Luna, que la agencia espacial nipona tardó casi dos horas en explicar, es el último ejemplo de la complejidad de volver al satélite, después de que aterrizara la nave Lunar 9 en 1966. La Luna carece de aire, por lo que no pueden utilizarse paracaídas. Solo motores-cohete, cuyo empuje debe ajustarse para llegar al suelo exactamente con velocidad cero o casi. No es fácil aterrizar en ella. Hay que utilizar radar o variantes del láser para medir la altura segundo a segundo y racionar el escaso combustible (cada kilo cuenta) de forma…
