22
Mar
Llueve menos, es obvio. También influye el cambio climático. Pero a la disminución de las precipitaciones o sequía meteorológica —como se le conoce—, se suman las problemáticas de gestión y gobernanza que hacen que en España se exacerbe el riesgo de sed extrema, sobre todo en el Mediterráneo y sur del país. Si bien la falta de agua no es algo nuevo, ha ocurrido periódicamente (cada 10 o 12 años), ahora se dispara la alerta por un déficit hídrico estructural, en vez de coyuntural, debido a los episodios de escasez cada vez más frecuentes, intensos y duraderos.“En los últimos tres…
