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Berlín Este, 11 de julio de 1986. Hans, 54 años, novelista, escritor de programas radiales, y Katharina, 19 años, estudiante de tipografía, coinciden por uno de esos azares (que Lezama Lima llamaría “concurrente”), en un autobús. Como ocurrió para que Tomás y Teresa se conocieran en La insoportable levedad del ser, fueron varias las casualidades que provocaron el encuentro. La más notable de todas es que el chofer del autobús, que ya se ponía en movimiento con germánica disciplina, tuviera la gentileza de detener la marcha y recoger a la joven para que comenzara a tejerse la cadena de conexiones.…
