26
May
En el museo de la Academia de Hollywood hay expuesto un iPhone. De los viejos, bastante humilde, no muy llamativo. Es uno de los tres móviles con los que Sean Baker (Summit, Nueva Jersey, 53 años) rodó en 2014 Tangerine, la confirmación de que el cineasta es capaz de rodar con lo que tenga a mano películas, siempre centradas en personajes muy humanos, que luchan por mantenerse a flote económicamente, y que estén cerca de su corazón, como contaba en la promoción de The Florida Project en la redacción de EL PAÍS: “No estoy interesado en contar historias de gente…
