Mar. May 21st, 2024

El Ministerio de Comercio de Turquía anunció este jueves que ha suspendido toda exportación e importación de productos a y desde Israel en protesta por la “violación del derecho internacional y de los derechos humanos” en su ataque a Gaza. Ambos países mantienen un acuerdo de libre comercio desde 1997 y su relación comercial bilateral superaba hasta ahora los 6.000 millones de euros. De ellos, tres cuartas partes correspondían a exportaciones turcas a Israel, fundamentalmente de cemento y otros materiales de construcción cuya venta se había restringido ya el mes pasado después de que Israel se negase a que Turquía arrojase ayuda humanitaria a Gaza desde el aire, como sí permite a EE UU y otros países.

“Hasta que el Gobierno de Israel no permita el acceso de ayuda humanitaria a Gaza de forma continuada y suficiente, Turquía seguirá tomando medidas”, advirtió el Ministerio de Comercio turco en su comunicado. En el mismo texto también matiza que se mantiene en conversaciones con el Ministerio de Economía de la Autoridad Nacional Palestina para garantizar cierto flujo comercial a los territorios ocupados.

El ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, reaccionó a la cancelación de los intercambios comerciales con Turquía calificando al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de “dictador” que “no tiene en cuenta los intereses de su población ni de los empresarios” y que “ignora los acuerdos comerciales internacionales”.

Precisamente este jueves el Gobierno turco anunció que se une al de Sudáfrica en la acusación de “genocidio” presentada contra Israel que dirime el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU (TIJ), con sede en La Haya.

El presidente turco se ha visto presionado por las bases de su partido para que rompa relaciones comerciales con Israel desde el inicio de la ofensiva sobre Gaza. Pese a la dura retórica contra los crímenes israelíes, las empresas y las navieras turcas, incluso una vinculada al hijo de Erdogan, habían seguido transportando productos a los puertos israelíes.

Tras perder las elecciones municipales del pasado marzo, en cuya campaña la policía obligó a diversos manifestantes a retirar pancartas que exigían la ruptura del comercio con Israel y en las que un partido islamista a la derecha del AKP de Erdogan le robó un 6% del electorado, el presidente turco reconoció que había percepciones “erróneas” sobre la postura de su Gobierno respecto a Gaza. Así que, primero, ordenó la prohibición de exportar 54 productos a Israel, entre ellos material de construcción, alambre de espino y combustible para cazas, y, ahora, ha intensificado las sanciones.

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El Ejecutivo turco ha tratado también de mediar para la consecución de un alto el fuego, si bien las suspicacias de Israel hacia el Gobierno de Erdogan han impedido que adquiera un papel más importante. Hace dos semanas, el presidente turco recibió al líder del brazo político de Hamás, İsmail Haniya, para transmitirle la propuesta de alto el fuego de Washington.

Igualmente, el Gobierno turco presionó por evitar la salida de la Flotilla de la Libertad con 5.500 toneladas de ayuda humanitaria a Gaza para evitar un eventual asalto israelí como el de 2010 —que terminó con 10 activistas muertos a manos de los soldados israelíes—, lo que hubiera provocado un incidente diplomático de graves consecuencias. Al mismo tiempo, Turquía envía ayuda humanitaria a Gaza cada semana a través de Egipto, aunque la mayoría es bloqueada por Israel.

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