Vie. May 24th, 2024

La red de farmacias funciona en España como un mecanismo de alta precisión. Con 22.220 oficinas abiertas y 33.000 medicamentos en el mercado, lograr que cada una sea capaz de cubrir las necesidades de sus pacientes es un colosal reto logístico. La forma de superarlo con éxito pasa por una cuidada gestión de las existencias en cada establecimiento y por el reparto diario de los fármacos por parte de los mayoristas —también urgente, cuando es necesario—. Un sistema que ha demostrado ser capaz de resistir una pandemia, pero que ahora también muestra algunos puntos débiles frente a dos de los mayores fenómenos que acechan al sector: los recurrentes problemas de suministro de medicamentos y la revolución Ozempic, el fármaco indicado para la diabetes que, en cambio, está siendo masivamente usado para adelgazar.

“El acopio de Ozempic rompe la equidad en el acceso de los pacientes al tratamiento que necesitan”, alertó Matilde Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar) —la patronal de los mayoristas del sector—, en el reciente Congreso Nacional Farmacéutico celebrado en Valencia. Con esta afirmación, Sánchez Reyes ponía sobre la mesa en un debate con representantes del sector y las administraciones un problema que explica por escrito con más detalle a EL PAÍS: “Hay un reparto desigual” y “no equitativo”, que “hace que unas farmacias tengan ciertas cantidades del medicamento que se encuentra en situación de escasez y otras no”, lo que deja a miles de diabéticos sin el tratamiento que necesitan.

José Jodar, de 70 años, es uno de ellos. “Los problemas empezaron el año pasado. Pero entonces, si tu farmacia no tenía el medicamento, lo conseguía en pocas horas o en un día. Pero desde estas Navidades, la cosa ha empeorado mucho. Ya no hay forma de conseguirlo. Primero he intentado solucionar el problema con mi médico de familia, pero al final he tenido que pedir hora con mi endocrino en el hospital para que me cambiara el tratamiento”, se queja este impresor jubilado que vive en Sevilla y fue diagnosticado hace una década de diabetes tipo II. Tomaba el Ozempic desde hace casi dos años.

Las dificultades de la farmacéutica danesa Novo Nordisk para hacer frente a la enorme demanda del Ozempic son la principal causa del problema, a partir de la cual se desencadenan todas las demás, explican las fuentes consultadas. La primera variable que agrava el problema es, paradójicamente, la voluntad de cada farmacia de liberar a sus pacientes de él. Al pedir las dosis que van a necesitar, y algunas más por si acaso, todas juntas acaban aumentando la presión sobre una ya debilitada cadena de abastecimiento.

“Estas situaciones tienden a producirse cuando hay un suministro intermitente. Si tú ves que hoy hay producto, pero que ayer no lo había y que mañana no sabes si lo habrá, y tienes pacientes que necesitan el fármaco, haces un pedido en previsión de lo que pueda pasar”, explica Juan Pedro Rísquez, vicepresidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Una segunda variable que dispara la demanda es el uso del fármaco fuera de indicación, muchas veces al ser recetado en clínicas privadas a pacientes que lo que buscan es adelgazar, alertan los especialistas. “El Ozempic es un tratamiento indicado para la diabetes. Y estos pacientes se están quedando sin el tratamiento porque las dosis acaban siendo utilizadas por otras personas para perder peso. Esto, en situaciones de escasez como la que estamos viviendo, es algo que debería evitarse desde las administraciones”, afirma Cristóbal Morales, miembro de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y endocrino en los hospitales Virgen de la Macarena y Vithas (ambos en Sevilla).

Una farmacéutica muestra una caja de Ozempic en una oficina de Valencia.
Una farmacéutica muestra una caja de Ozempic en una oficina de Valencia.Mònica Torres

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) ha publicado hasta la fecha “varias notas informativas recomendando a los profesionales sanitarios ceñirse a la indicación recogida en ficha técnica” y “priorizar” el uso del medicamento para los diabéticos, explica un portavoz. Para este fin, “se han realizado consultas a las comunidades autónomas para verificar que existen mecanismos de control y supervisión en la prescripción”.

La propia Agencia, sin embargo, admite que los resultados no están siendo los esperados: “Hemos detectado que un elevado porcentaje de este medicamento se ha desplazado a la receta privada (en torno a un 42% en 2023). Esto, además de ser poco habitual (en la indicación de diabetes mellitus), dificulta mucho poder hacer un seguimiento para comprobar si la priorización a estos pacientes con diabetes se está haciendo de manera efectiva”.

Una tercera variable que explica la desigual distribución de las escasas dosis disponibles de Ozempic es la organización de la distribución farmacéutica. En el sector, existe un pequeño grupo de grandes mayoristas —agrupados en la patronal Fedifar— que llevan la mayor parte del sector. Estos distribuidores sirven a todas las farmacias cualquier tipo de fármaco, por lo que reciben el nombre de “mayoristas de gama completa”. Pero hay otros actores, como otras distribuidoras más pequeñas o especializadas en algunos productos, o las mismas empresas farmacéuticas, que pueden vender directamente los medicamentos a algunas farmacias (habitualmente, aquellas con mayor volumen de ventas).

Según Fedifar, en situaciones de escasez como la actual, esta multiplicidad de actores agrava la desigual distribución de las pocas dosis existentes. “Que unas farmacias dispongan de cierta cantidad de un medicamento en situación de escasez y otras no tengan ese producto únicamente se puede atribuir a un suministro no responsable realizado por operadores que no son distribuidores farmacéuticos de gama completa”, explica la entidad. Esto ocurre cuando se priorizan “aspectos comerciales sobre los sanitarios” con estrategias como vender el medicamento en situación de escasez “a cambio de comprar otros productos”.

Esta patronal recuerda que “en Francia, por ejemplo, ha habido momentos en los que, en situaciones de escasez de algún medicamento, se ha prohibido el suministro directo por parte de laboratorios y se ha reservado su distribución en exclusiva a los mayoristas de gama completa”. El objetivo de esta medida es “garantizar el suministro equitativo de medicamentos”, algo que los grandes mayoristas defienden que pueden ofrecer al ser los únicos que ya distribuyen a todas las farmacias y, por tanto, conocen bien sus necesidades.

Preguntada sobre los problemas de suministro de Ozempic, Novo Nordisk asegura que está “haciendo todo lo posible para estabilizar la situación del suministro lo antes posible” y para aumentar la producción. La compañía está en proceso de invertir cerca de 7.700 millones de euros en sendas plantas en Dinamarca y Francia, a los que hay que sumar otros 10.200 millones por la reciente adquisición de la empresa Catalent, que cuenta con tres fábricas en Estados Unidos, Bélgica e Italia.

Sobre los canales utilizados por la farmacéutica para vender sus productos, esta afirma que “principalmente” son los mayoristas y los servicios de farmacia hospitalaria de los centros sanitarios.

Situado al final de las largas cadenas de suministro ahora interrumpidas y ajeno a estos problemas del sector, José Jodar se siente afortunado porque Cristóbal Morales, que es su endocrino, le ha podido recetar pese a todos los problemas sufridos otro fármaco llamado Rybelsus. Estas pastillas, también de Novo Nordisk, tienen el mismo principio activo que el Ozempic, la semaglutida, y por ahora no sufren los graves problemas de desabastecimiento.

“El Rybelsus es una importante innovación porque permite la toma por vía oral de moléculas como la semaglutida, que había que administrar mediante inyecciones subcutáneas porque los jugos gástricos las degradan. Y, por ahora, está siendo de gran ayuda para los diabéticos españoles para paliar la grave escasez de Ozempic”, concluye Morales.

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